Coco, la película que nos ha emocionado mucho.
Dante, el perrito de la película Coco, ha sido el que más empatía ha tenido con la audiencia.
COCO de Pixar, es una de las producciones animadas que más taquilla ha traído a los cines. Su viralidad se ha producido a partir de la historia que nos cuentan, unos personajes que forman parte de la cultura mexicana.
La llamada a la aventura.Desde el primer momento que el personaje principal llega a la acción hasta la toma de decisión de enfrentarse con su destino, ha mantenido a los que acudimos a las salas de cine, tirados por un trailer, empachados de información que ya conocíamos. La fiesta de los muertos es una tradición en todo el mundo pero que en cada región del planeta se vive de manera diferente. Tal es el caso de México que llevan esta fiesta tan arraigada en su ADN.
Por lo tanto, a cada paso que da el personaje, es una definición de lo que vemos plasmado en las secuencias posteriores, recurso narrativo. Sin tratar de hacer spoiler, la explicación sobre la tradición de los muertos y la vida es muy bien explicada. Y logran reunir tanta información gráfica como para que no nos perdamos en la historia.
Un pequeño instante, nos perdemos entre la lucha por entender que es real y que no, y vaya que es una gran dificultad mirando una "cinta" animada. La realidad es que, si no dejamos fluir la imaginación y apartamos un poco la ciencia, la propuesta de Pixar, no tendría coherencia y sería una apuesta más por entretener con los recursos de acción y movimiento de efectos especiales a diestra y siniestra.
Pero no ha pasado eso, ya que los personajes secundarios han logrado contar de manera eficaz el contexto de la historia.
El Umbral.
Aunque parezca raro, el umbral de la muerte lleva a la vida. Eso de alguna manera explica Miguel, el personaje del niño que nos guía por la historia completa. Su perro Dante, que entra en escena desde el primer momento del llamado a la aventura, logra crear una conexión entre el público y el personaje principal, acompañando de manera extraordinaria.
Sucumbe ante todo el público, cuando se da cuenta que al haber pasado el umbral y al haber encontrado a los aliados y los enemigos, la historia se enfrasca en la tradicional historia del héroe. Pero no es así. No se deje engañar o confundir. Porque lo que uno espera de este tipo de película es que nos sorprenda pero de manera engañosa.
La caverna.
La primera sorpresa, luego de una hora de frames por segundo, la caverna, dibujada tal y como es, no deja sorpresa, sino, la forma en que es descubierta, primero como una jaula de oro, donde el aliado se convierte en enemigo, y el enemigo de la justificación de la historia se convierte en el mentor.
En menos de 5 minutos, todo cambia. La estructura de la historia ha pasado de ser la típica escena del final feliz, a la escena donde todos descubren el elixir. El premio anhelado. Por lo que comenzaron a transitar por el camino del héroe, sin saberlo. La llamada a la aventura había tenido un segundo propósito, la cual era que la audiencia, el público sentado en las butacas, descubran en ellos, pequeñas lágrimas del recuerdo, que le despertaron cuando vieron la escena de Coco.
Spoiler no dije, pero...descubrir que la película se llama Coco, era por un proposito tan sencillo y que todos dejamos de lado casi siempre: el adulto mayor en el olvido, en un cuarto abandonado por el silencio que le provoca los recuerdos de su vida.
Más que interesante, fabulosa la película de Pixar. Para no perderla.
Vista en Cinemark Santa Cruz, Bolivia.
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